La caída de una línea eléctrica en las afueras de Washington D. C. provocó esta semana que más de 3 gigavatios de centros de datos dejaran de consumir energía de forma casi simultánea, en lugar de los pocos segundos que tarda la red en recuperarse normalmente. El incidente, registrado en la red PJM —el mayor operador de Estados Unidos, con 67 millones de clientes entre Nueva Jersey e Illinois—, duró más de diez minutos y generó picos de tensión desde el norte de Virginia hasta Chicago, según datos de Ting Labs y de PJM divulgados por Reuters. En el momento de mayor desajuste, la red soportó un excedente de 3,49 gigavatios. La carga desconectada equivalía al 3 % de la demanda total de PJM, y bastó para que las luces parpadearan en toda la región.
El norte de Virginia concentra la mayor densidad de centros de datos del mundo. Cuando detectan una fluctuación, estas instalaciones conmutan a sus sistemas de respaldo en milésimas de segundo; al hacerlo en bloque, retiran demanda del sistema y agravian el desbalance. En 2024 ya se había producido un episodio similar, cuando 60 centros de datos se desconectaron a la vez y retiraron 1,5 gigavatios, el doble de pequeño que el actual. Entonces los centros de datos suponían el 6 % de la carga de PJM; se proyecta que lleguen al 24 % en 2040, por lo que expertos como Ricardo de Azevedo (ON.Energy) y Ali Zain Banatwala (Independent Electricity System Operator) advierten de que estos eventos se repetirán y serán más graves.
Entre las soluciones citadas figuran protocolos de desconexión y reconexión escalonada, sistemas de respaldo tipo UPS a escala de campus —como el que ON.Energy instala en cuatro campuses por 3 gigavatios— que estabilizan la carga vista por la red, y nuevas exigencias de ERCOT para que las grandes cargas resistan las perturbaciones sin desconectarse.
