Este artículo presenta las lecciones aprendidas por Jesse Evers al crear y dirigir Highside Workshop, un espacio comunitario multifuncional en Brooklyn, Nueva York. Fundado en 2022, este almacén de aproximadamente 230 metros cuadrados se convirtió en un lugar mágico donde gente de todas partes podía reunirse para conciertos, galerías de arte, talleres de reparación de motorcycles y popup de tatuajes, mientras también servía como hogar del autor.
La filosofía central del espacio se sostenía sobre cuatro pilares fundamentales:
Primero, la confianza: Jesse decidió tratar a todos como dignos de confianza desde el primer momento, incluso sin tener evidencia de ello. Esto significaba no ocultar objetos valiosos o delicados durante eventos, lo cual generaba un ambiente donde las personas se sentían en casa y respondían con respeto.
Segundo, el sentimiento de pertenencia: El objetivo era que cualquier persona se sintiera bienvenida en cualquier momento, no solo cuando hubiera un evento programado. Esto permitía reuniones espontáneas y que la comunidad creciera orgánicamente.
Tercero, la agencia: Muchas personas no han tenido la experiencia de intentar algo difícil y ver que sale bien. El espacio incentivaba a las personas a realizar sus propias ideas, ofreciendo apoyo logístico y emocional sin importar si el resultado sería perfecto.
Cuarto, la abundancia: Las relaciones entre un espacio comunitario y sus miembros son fundamentalmente diferentes a las de un negocio tradicional. Los miembros participaban por un sentido de pertenencia genuino.
La tensión principal que finalmente llevó al cierre fue la necesidad de generar ingresos versus crear un ambiente de pertenencia que trascendiera cualquier tarifa de entrada. Highside lograba esto yendo más allá: cobrar menos de lo posible, ofrecer bebidas de calidad a precios justos, y pagar generosamente al personal.
El autor enfatiza que nunca habrá un momento perfecto para comenzar. La recomendación principal es simplemente empezar y aprender en el camino.
