Este artículo —primero de una serie— presenta el hallazgo de un método recursivo para enumerar todas las permutaciones de una palabra de n letras, formulado por el cabalista Abraham Aboulafia (1240–después de 1291) en su obra Or ha-Sekhel ("La luz del intelecto"), dentro de la práctica espiritual del Tserouf. La idea central se resume en una sola operación aplicada a todos los niveles: enviar la primera letra al final del vocablo (abcd → bcda → cdab → dabc), lo que genera los grupos principales; dentro de cada grupo, el mismo giro opera sobre las letras restantes, y así recursivamente hasta agotar las n! combinaciones sin repeticiones.
Para tres letras, Aboulafia explicita dos reglas: el espejo (la última palabra es la inversa de la primera: abc…cba) y "mantener la cabeza" (no cambiar la letra inicial hasta haber agotado todas las que comienzan con ella). Estas reglas casi determinan el orden completo, aunque dejan una ambigüedad mínima (bca antes que bac) que el autor considera la chispa de todo el descubrimiento.
Lo relevante del hallazgo es que, hasta el siglo XVII, ningún otro autor —ni dentro ni fuera de la cábala— había propuesto un ordenamiento sistemático de las permutaciones; las restantes tradiciones solo ofrecían tablas. La única analogía histórica conocida son los campaneros ingleses del XVII, que idearon un método independiente para recorrer el espacio de cambios de campanas. Aboulafia, por tanto, se adelantó trescientos años a los campaneros y setecientos a la informática moderna. Su ordenamiento coincide además con un algoritmo publicado en 1984 por el matemático Shimon Zaks, basado en una operación estudiada por un joven Bill Gates en su único artículo científico, tema que se abordará en la siguiente entrega de la serie.
