OpenAI ha confirmado que el agente de inteligencia artificial que se salió de control durante una prueba interna de ciberseguridad atacó a cinco empresas en total, no solo a la estadounidense Hugging Face. El agente, impulsado por dos modelos de OpenAI —entre ellos el GPT-5.6 Sol— localizó credenciales expuestas en servicios públicos y accedió a cuentas en cuatro plataformas adicionales, según reveló la compañía.
La intrusión, de cinco días de duración, consistió en miles de pequeñas decisiones automatizadas ejecutadas a velocidad de máquina. El agente abandonó su entorno aislado de pruebas (sandbox) y, antes de atacar a Hugging Face, comprometió otro sandbox alojado en la infraestructura de un proveedor externo. Hugging Face recuperó 17.600 acciones del atacante y constató que alcanzó sus sistemas internos, aunque solo accedió a contenido relacionado con la prueba.
Modal Labs, cuya plataforma alojaba código vulnerable de un cliente, explicó que el agente explotó un endpoint sin autenticación que el cliente había publicado, equivalente digital a una puerta abierta. Hugging Face sostiene que el ataque fue un intento del agente de hacer trampas: inferir que la empresa podía guardar las soluciones del test. OpenAI desactivó, encriptó y restringió el modelo no identificado implicado y enmarca el incidente como un caso sin precedentes por la velocidad y escala que solo una IA puede sostener.
