Investigadores de la Universidad de Tokio, liderados por el químico de polímeros Takuzo Aida, han desarrollado un adhesivo de molécula pequeña, el fosfato de éter fluoro-corona CyclicFP-fmoc, capaz de unirse con gran fuerza a superficies antiadherentes como el politetrafluoroetileno (PTFE, conocido como Teflón) y de eliminarse por completo con un lavado de etanol, lo que permite reciclar tanto el adhesivo como los objetos unidos. La sustancia, un sólido cristalino blanco, se intercala fundida entre dos placas de PTFE sin tratar y, tras 10 minutos de enfriamiento, crea una unión de solo 7 cm² capaz de soportar un peso de 8 kg y registrar 1,3 ± 0,1 MPa en ensayos de tracción por cizallamiento, muy por encima del rango de 0,1–0,7 MPa alcanzado por epóxicos, acrílicos y siliconas comerciales.
La resistencia al Teflón se debe a interacciones fluorina-fluorina en la interfaz, confirmadas mediante espectroscopía de RMN en estado sólido, mientras que la cohesión interna se mantiene mediante enlaces de hidrógeno entre unidades de uretano y apilamiento π-π de los anillos fluorenilos. Un lavado con etanol elimina el adhesivo sin dejar residuo, y el material recuperado conserva su capacidad adhesiva de ~1,2 ± 0,1 MPa tras varios ciclos de uso, al romperse los enlaces no covalentes y regenerarse el monómero original.
Aida señala que, como el etanol es el componente principal de los geles hidroalcohólicos, en algunos casos reales bastaría con un desinfectante de manos para despegar y reciclar el adhesivo. Los ingenieros mecánicos Alban Sauret, de la Universidad de Maryland, y Phillip Messersmith, de la Universidad de California en Berkeley, coinciden en que es imprescindible estudiar el comportamiento ambiental de esta molécula, probablemente perteneciente a la familia de sustancias perfluoroalquiladas (PFAS), antes de plantear su uso industrial, aunque subrayan que, si resulta inocua, facilitaría el reciclaje de piezas fluoropoliméricas.
