A partir de 2027, la Unión Europea implementará una normativa que obligará a los fabricantes de smartphones y tablets a diseñar dispositivos con baterías removibles, marcando un retorno a una característica que se había perdido. La medida, que entrará en vigor el 18 de febrero de 2027, busca promover una economía circular, reducir la generación de residuos electrónicos y ahorrar a los consumidores. Los usuarios podrán reemplazar las baterías con herramientas estándar, y los fabricantes deberán proporcionar las herramientas necesarias y garantizar la disponibilidad de repuestos durante al menos cinco años. La regulación también prohíbe el uso de adhesivos que requieran calor para la extracción de la batería. Aunque esto plantea desafíos para el diseño de dispositivos, especialmente en lo que respecta a la delgadez y la impermeabilidad, los fabricantes están explorando soluciones como nuevos sellos y mecanismos de sujeción. Además, la UE introducirá un “pasaporte de batería” digital con información sobre su composición, huella de carbono y estado de salud, facilitando su reciclaje y transparencia en el mercado de segunda mano. Existen excepciones para dispositivos especializados o aquellos con una vida útil de batería excepcionalmente larga y protección contra el agua.
