Un fabricante ucraniano de drones ha revelado que, hace dos años, un ensayo puntual con drones plenamente autónomos provocó la muerte de soldados rusos en el frente, lo que supondría un nuevo hito en el uso armamentístico de la inteligencia artificial. El director general de Aero Center, Alexander Kokhanovskyy, explicó el experimento —anterior a su actual empresa— durante un encuentro en la embajada ucraniana en Londres y una entrevista con New Scientist. Se emplearon cuadricópteros preprogramados para alcanzar una zona del frente y activar un modo llamado "Terminator", basado en IA, que buscaba y atacaba cualquier objetivo en el área designada.
Según Kokhanovskyy, drones pilotados por humanos que acudieron después al lugar encontraron los cadáveres de "un par" de soldados rusos, sin que exista grabación del ataque. Responsables de defensa presentes en el acto afirmaron que Ucrania prohíbe el uso de IA en la fase final de intercepción de objetivos, y un comandante militar aseguró que sus pilotos solo operan sistemas semiautónomos con control humano en las decisiones clave. El carácter excepcional de la prueba responde a limitaciones prácticas —riesgo de fuego amigo o de daños a civiles— y a las exigencias del derecho internacional humanitario, según los expertos. No está claro cuán efectivos resultaron los cuadricópteros autónomos frente a pilotos humanos en la selección y ataque de objetivos.
