La inteligencia militar ucraniana (GUR) ha publicado un análisis detallado de los restos del misil 3M22 Zircon recuperados en Ucrania desde febrero de 2024, incluyendo un modelo tridimensional y el desglose de su buscador de radar, computador de a bordo, guiado, propulsión y cabeza de guerra. El examen contradice la narrativa oficial rusa: en lugar del misil de crucero hipersónico con propulsión por aire que Moscú promociona, las evidencias apuntan a una arquitectura de dos etapas con motor cohete de combustible sólido 3L2211 y sin toma de aire, es decir, un misil cuasibalístico maniobrable que acelera hasta Mach 8-9 con cohete, no un crucero sostenido.
Aunque Ucrania asegura haber interceptado Zircon con sistemas Patriot PAC-3, el arma no deja de ser una amenaza seria. Su combinación de trayectoria parcialmente balística, velocidad hipersónica, altura elevada y maniobras aerodinámicas la hace extremadamente difícil de predecir e interceptar, en una categoría comparable al Kinzhal. El GUR sitúa velocidades máximas registradas entre Mach 5,5 y Mach 8-9, con aceleraciones y pérdidas de velocidad durante el vuelo, alejándose del Mach 9 sostenido promocionado por Rusia.
El Zircon se inscribe en un giro más amplio de la campaña aérea rusa: ante la mejora de las defensas ucranianas contra drones y misiles de crucero, Moscú está incrementado el peso de los misiles balísticos y los drones a reacción. El diputado Yehor Cherniev señaló que Rusia habría reducido la producción del Kinzhal por sus problemas de precisión para concentrarse en el Zircon y el Iskander, incluida una nueva variante Iskander-1000. El punto débil de Kiev son los interceptores PAC-3, cuyas existencias ya resultan insuficientes: el verdadero reto ya no es técnico, sino de inventario de interceptores especializados.
