Un análisis de datos publicado en un blog técnico desmonta la idea popular de que Twitter (ahora X) funciona como una plaza pública única y homogénea. El autor registró durante aproximadamente un año, en 2012, una muestra aleatoria de tuits mediante la API de streaming de Twitter y extrajo los nombres de dominio de los enlaces compartidos. A partir de ahí construyó una matriz de co-ocurrencia entre los 10.000 dominios más frecuentes —contando cuántas veces un mismo usuario compartía pares de dominios— y la proyectó en dos dimensiones mediante técnicas de reducción de dimensionalidad (PCA y t-SNE). El resultado es un mapa visual con agrupamientos claros por idioma y por comunidades de afinidad.
El hallazgo más llamativo es la diferencia de cohesión entre los clústeres ideológicos: los medios y cuentas de derecha forman un grupo muy compacto, mientras que los de izquierda y progresistas aparecen dispersos en una mancha amplia junto a medios generalistas. El autor ilustra las consecuencias de esa estructura con dos usuarios hipotéticos: uno que sigue cuentas de The Guardian recibe recomendaciones variadas, con alta diversidad y un camino aleatorio de corta mezcla; otro que sigue cuentas de Fox News solo recibe recomendaciones de cuentas también de derechas, con un camino aleatorio de mezcla larga y, por tanto, fácilmente predecible. Esa diferencia explica, según el texto, por qué las redes sociales de derecha capturan a los usuarios en 'madrigueras' de contenido con mayor eficacia que las de izquierda, y por qué la derecha ha tenido más éxito en plataformas como Twitter.
El artículo incluye una visualización interactiva y compara la estructura resultante con la mesa de un comedor de instituto, donde distintos grupos se sientan juntos y la mayoría del ruido proviene de las mesas más cerradas.
