Los ingenieros enfrentan una preocupación creciente sobre su dependencia de las herramientas de IA, pero el autor sostiene que el problema real no es la pereza, sino la abdicación de la responsabilidad crítica. La calidad de estas herramientas depende enteramente del juicio humano. Aunque a menudo se critica a la IA por hacer a los profesionales pasivos, el artículo advierte que el peligro radica en aceptar soluciones generadas sin cuestionarlas, lo que genera una deuda técnica que luego se paga con intereses. La solución propuesta es el uso 'adversarial' de la IA. Los profesionales deben tratar la salida de la IA como un borrador de un junior y someterla a un interrogatorio riguroso para detectar casos extremos, suposiciones implícitas y riesgos de seguridad. El verdadero talento futuro no será saber pedir, sino poseer la capacidad de cuestionar y refinar los resultados generados por la máquina.
