Un desarrollador relata por qué decidió alojar su agente de inteligencia artificial personal en un teléfono Android antiguo en lugar de un servidor en la nube, y explica las ventajas y los retos de esa elección.
En primer lugar, la mensajería. Para que el agente fuera accesible sin instalar aplicaciones, le asignó un número de teléfono real mediante SIM. Eso le permite recibir SMS, hacer llamadas de voz y mantener conversaciones con cualquier persona, incluido un comercio que solo atienda por teléfono, sin necesidad de interfaces de chat adicionales.
En segundo lugar, la navegación web. Desde una dirección IP residencial asociada a un operador móvil, el agente esquiva los bloqueos que muchos sitios aplican a rangos de centros de datos, lo que mejora su capacidad para leer páginas web.
La arquitectura impone controles de seguridad estrictos: el modelo de lenguaje propone acciones, pero el teléfono las autoriza. Los interlocutores se clasifican en propietario, conocidos y desconocidos, y se limita el acceso a cámara, micrófono y captura de pantalla desde segundo plano. Las claves se guardan en el Keystore del sistema.
El proyecto, bautizado Dark Lord, está escrito en Kotlin sin root, se ejecuta como servicio en primer plano con recuperación al reinicio y se inspira en hardware como el Galaxy Z Flip3. Funciona también con el dispositivo plegado y el botón lateral como único disparador, lo que lo convierte, según su autor, en un agente portátil que no depende del portátil ni de la nube.
