El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha utilizado las protestas y disturbios en Francia, iniciados por la precariedad del sistema educativo, como un argumento central para su campaña de elecciones legislativas de mitad de mandato, programadas para el 3 de noviembre. En declaraciones realizadas en la Casa Blanca antes de su visita a Kansas, Trump atribuyó la inestabilidad social en el país a la inmigración, desvinculándola de la educación pública. El mandatario afirmó que los migrantes no aprecian el arte ni los edificios de Francia y que han arruinado el país, prediciendo que París se convertirá pronto en una ciudad musulmana. Trump criticó duramente a su homólogo francés, Emmanuel Macron, quien debería haber cerrado sus fronteras hace mucho tiempo, y señaló que le había advertido a Putin sobre la necesidad de vigilar las fronteras para evitar la destrucción de sus países. Estas declaraciones han sido interpretadas como un intento de azuzar el racismo y la xenofobia, vinculando la crisis social con la identidad nacional y la seguridad fronteriza.
