Trump propone renombrar la IA y crea una fuerza especial para supervisarla

Fuentes: Trump suggests rebranding AI with a new name, says he’s also creating an AI Force, bbc.co.uk, theverge.com

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha respondido a la creciente preocupación por la seguridad de la inteligencia artificial (IA) con una estrategia política y administrativa sin precedentes: la creación de una nueva fuerza especial dedicada a la supervisión de la tecnología y la designación de un "Czar de la IA". Según reportes de TechCrunch y la BBC, Trump ha declarado en su red social Truth Social que las críticas a la IA son parte de una serie de "hoaxes" generados por la "Izquierda Radical" con el objetivo de destruir el país. En un intento de redefinir la narrativa pública, el presidente propuso una encuesta a sus seguidores para elegir un nuevo nombre para la tecnología, ofreciendo opciones como "Superior Inteligencia", "Inteligencia Extrema" o "Inteligencia Suprema", aunque no se ha confirmado un resultado final.

El anuncio se produce en un momento de alta tensión tecnológica. Tras las advertencias de investigadores de Anthropic, quienes abandonaron la empresa alegando que las compañías de IA "apuestan con nuestras vidas" y podrían causar la extinción de la humanidad, la industria ha visto una reacción dividida. Por un lado, líderes como Dario Amodei (CEO de Anthropic), Sam Altman (OpenAI) y Elon Musk (SpaceX) han respaldado planes de "pacing" o frenado controlado del desarrollo. Por otro, figuras como Jensen Huang (CEO de Nvidia) han defendido la industria ante Trump, calificando las críticas de un "hoax" y asegurando que no permitirán un estancamiento en el sector. La BBC señala que esta postura de Trump contrasta con la de los legisladores estadounidenses, que han propuesto legislación para regular la tecnología, y con el informe de la Joint Committee on Human Rights (JCHR) en el Reino Unido, que aboga por nuevas leyes para abordar los riesgos para los derechos humanos.

En su reciente discurso, Trump insistió en que su administración "no obstaculizará ni frenará el crecimiento" de la IA, argumentando que la tecnología es la "Siguiente Revolución Industrial" y que podría representar hasta el 25% del PIB de EE. UU. Su objetivo declarado es mantener la supremacía de Estados Unidos sobre China en este campo, un tema que se espera discutir en la próxima reunión con el presidente Xi Jinping. El presidente también anunció que utilizará el sistema judicial existente para perseguir a los "actores maliciosos" que utilicen la IA para actividades dañinas. Sin embargo, no ha proporcionado detalles concretos sobre las funciones de la nueva "AI Force" ni sobre el perfil del futuro "Czar", quien, según Trump, deberá ser una persona de "alta inteligencia".

El contexto de esta decisión es complejo. Mientras Trump atribuye la desconfianza pública a la manipulación política, la industria tecnológica enfrenta desafíos reales, incluyendo brechas de seguridad y incidentes donde los chatbots fueron utilizados para actividades maliciosas. La creación de una estructura gubernamental dedicada a la IA sugiere un intento de centralizar el control y la narrativa sobre el desarrollo de la tecnología, buscando equilibrar la innovación con la seguridad nacional. A diferencia de la Space Force, que se estableció en su primera administración, la creación de una "AI Force" podría marcar un nuevo capítulo en la relación entre el gobierno y la tecnología emergente, aunque la falta de transparencia sobre sus atribuciones y la ausencia de un cronograma específico generan dudas sobre su implementación inmediata. El mundo observa con atención cómo se materializará este plan, especialmente dado el creciente escrutinio legislativo y la presión de la comunidad científica por establecer salvaguardas efectivas antes de que la tecnología alcance niveles de autonomía superior.