Trump organiza un combate de la UFC en la Casa Blanca por su 80 cumpleaños

Fuentes: eldiario.esT2, El 'César' Trump convierte la Casa Blanca en un circo romano para su 80 cumpleañosT2

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convirtió este domingo la Casa Blanca en un improvisado coliseo moderno al celebrar su 80 cumpleaños con un combate de la UFC en el Jardín Sur de la residencia presidencial, un espectáculo sin precedentes que mezcló deporte, propaganda política y celebración personal bajo el pretexto de los actos por el 250 aniversario de la independencia estadounidense.

El evento, bautizado como "UFC Freedom 250", reunió a miles de seguidores del movimiento MAGA en las praderas entre el monumento a Washington y el lado sur de la Casa Blanca, en una zona que, según recordó el diario El Diario, fue pantanosa antes de ser urbanizada. Las calles de la capital permanecían bloqueadas por enormes vehículos policiales y camiones, y la velada consistió en una sucesión de combates de artes marciales mixtas en los que, según la crónica, "se repartieron puñetazos y patadas con saña, estallaron cejas, se abrieron brechas en la cabeza y se destrozaron caras". No faltaron las tradicionales ring girls ligeras de ropa paseando los letreros de cada asalto, ni el tono festivo de una multitud mayoritariamente masculina.

Entre los combates destacados estuvo el del hispanogeorgiano Ilia Topuria, apodado "El Matador" y referente mundial de la disciplina, quien peleó por el título de peso ligero contra el estadounidense Justin Gaethje, veterano de la UFC que llegaba invicto a este enfrentamiento. La presencia de Topuria dio al evento un componente hispano que el presidente supo aprovechar en su narrativa.

La celebración combinó el espectáculo deportivo con un marcado tono militarista. Trump anunció que el recién rebautizado Departamento de Guerra estrenaría su primer anuncio televisivo, titulado "La paz a través de la fuerza", durante la retransmisión del combate. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, uno de los miembros más afines al presidente dentro del Gabinete, publicó un mensaje en redes sociales instando a "unirse a la lucha", en una jornada que El Diario describió como una "campaña militarista".

El evento no estuvo exento de controversia. Un juez federal, Amit P. Mehta, rechazó en un dictamen de 15 páginas una moción de emergencia que pretendía impedir la celebración de los combates. Los demandantes argumentaban que utilizar la Casa Blanca y el Monumento a Lincoln como telón de fondo podía reportar un beneficio económico indebido a la UFC, empresa presidida por Dana White, aliado personal de Trump. Sin embargo, el juez consideró que los demandantes no demostraron un perjuicio suficiente y tuvo en cuenta la planificación de casi un año, los trabajos en el lugar iniciados el 20 de mayo con entre 700 y 900 trabajadores, y los 60 millones de dólares invertidos por la UFC y organizaciones vinculadas. Trump, según sus declaraciones financieras, posee acciones de TKO Holdings, la empresa matriz de la UFC, y ha asistido con frecuencia a combates durante sus campañas.

Durante la velada, el presidente también lanzó insultos hacia la exprimera dama Michelle Obama, preguntando ante el público "¿Es un hombre, ¿verdad América?", comentarios que generaron inmediata polémica. La velada se desarrolló bajo la amenaza constante de tormentas vespertinas y de mosquitos atraídos por los focos del ring, factores que el propio Trump temía que pudieran arruinar la jornada, como ya ocurrió con el desfile militar del 14 de junio de 2025, cuya asistencia quedó mermada, según culpó el presidente al mal tiempo, aunque las protestas del "No Kings Day" superaron con creces la concurrencia del acto oficial.

En paralelo al combate, organizaciones como CodePink, DC Local to Global y Ward 2 Mutual Aid convocaron una marcha con picnic comunitario y música en la capital. Olivia DiNucci, organizadora de CodePink, denunció que "mientras esta administración organiza un combate de la UFC en el jardín de la Casa Blanca, continúa intensificando guerras y genocidios en el extranjero, militarizando nuestras comunidades, arrebatándonos derechos y encerrando a nuestros vecinos inmigrantes".

El combate en la Casa Blanca supone la culminación de la deriva spectacle-oriented de la presidencia de Trump, que el año pasado ya organizó un desfile militar por el centro de Washington emulando el 14 de julio francés. La jornada dejó una imagen insólita: la sede del Ejecutivo estadounidense convertida en escenario de lucha, con el presidente como anfitrión absoluto de una velada que combinó cumpleaños personal, aniversario nacional, propaganda militar y negocio privado, todo retransmitido ante millones de espectadores.