El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido una orden ejecutiva que prohíbe el uso del término 'inteligencia artificial' (AI) y promueve la adopción de 'super inteligencia' (SI) como el nuevo estándar para la tecnología. Esta medida, anunciada tras una intervención en la Asamblea General de la ONU, busca rebrandear la industria tecnológica, argumentando que el término 'artificial' implica falsedad y que la seguridad de la IA está sobrevalorada. Trump sostiene que las empresas estadounidenses deben acelerar el desarrollo, incluyendo la construcción de más centros de datos, y desincentiva la autorregulación sectorial.
La orden ha generado cambios inmediatos en el lenguaje oficial: el Centro de Estándares e Innovación de la IA (CAISI) ha sido renombrado a CAISSI, y las publicaciones del Departamento de Justicia han modificado sus títulos para incluir 'Super Intelligence-Assisted'. Figuras clave de la industria, como Elon Musk, Jeff Bezos y Jensen Huang, han adoptado el término, aunque OpenAI ha declarado que no cambiará su nombre. Sin embargo, expertos señalan que 'super inteligencia' se refiere a una categoría específica de IA avanzada, no a la tecnología en general, lo que podría limitar la promoción de nuevos productos. Además, la medida enfrenta desafíos legales y políticos, ya que el Congreso no puede ser prohibido de usar términos legales existentes, como en la 'Take It Down Act', y figuras de la oposición, como Bernie Sanders, ya utilizan definiciones similares en sus propuestas de ley para regular la IA.
