El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes una orden ejecutiva que modifica de forma unilateral las recomendaciones federales de vacunación infantil. El texto reduce de 18 a 11 el número de vacunas recomendadas a todos los niños, las fragmenta y las distribuye en más visitas médicas a lo largo del tiempo.
Los cambios no se apoyan en evidencia científica ni en hallazgos nuevos: parten de bulos antivacunas, como la afirmación —desmentida de forma reiterada— de que las vacunas causan autismo, y de la idea, también falsa, de que múltiples vacunas "saturan" el sistema inmunitario infantil. Durante la ceremonia de firma en la Casa Blanca, Trump sostuvo que los pediatras administran a los niños "una vacuna del tamaño de una botella de refresco" y afirmó, sin datos, que "pasan cosas malas en demasiados casos".
El presidente vinculó la nueva política con su objetivo de investigar el autismo. Decenas de estudios de gran tamaño, con datos de millones de niños, no han encontrado relación entre los inmunizantes y ese trastorno. Con todo, Trump aseguró que las medidas rebajarán las tasas de autismo en el país. Al reducir la recomendación a solo 11 vacunas, Estados Unidos se convierte en una excepción mundial: según un fact-check de Stat News, el único otro país con un calendario tan restringido es Dinamarca, un Estado pequeño y homogéneo con sanidad universal.
