El presidente Donald Trump firmó el lunes por la noche una versión reducida de una orden ejecutiva sobre inteligencia artificial que concede al Gobierno federal acceso a los modelos de IA más avanzados 30 días antes de su lanzamiento público, frente a los 90 días previstos en la propuesta inicial. La orden, primera gran directiva de IA de su segundo mandato, establece un proceso voluntario para identificar los modelos más potentes y permitir a las autoridades detectar vulnerabilidades antes de su difusión.
El texto apenas introdujo cambios sustantivos respecto al original, salvo el recorte del periodo de revisión. Tras una reunión de alto nivel en la Casa Blanca, los ayudantes ultimaron la redacción definitiva el martes por la mañana, según dos fuentes oficiales consultadas por WIRED.
La medida responde a la creciente preocupación en la Administración ante sistemas como Claude Mythos, de Anthropic, y GPT-5.5, de OpenAI, que podrían usarse para ciberataques contra infraestructuras críticas. La jefa de Gabinete Susie Wiles, el secretario del Tesoro Scott Bessent y el director nacional de Ciberseguridad Sean Cairncross impulsaron la reactivación de la propuesta, frente a la resistencia inicial del exzar de IA David Sacks, escéptico de la intervención gubernamental. Anthropic respaldó públicamente la orden.
Con la norma en marcha, Bessent podrá retomar las conversaciones con China para crear un marco transfronterizo similar sobre sistemas avanzados de IA, que quedaron en pausa. Además, el Pentágono dispone de 30 días para reforzar sus redes clasificadas y el Departamento de Justicia deberá perseguir penalmente a quienes usen modelos de IA para hackear sistemas.
