El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos anunció el lunes que aplicará una nueva tarifa de 103.265 dólares a las visas H-1B, el visado de trabajo altamente cualificado que utilizan grandes empresas tecnológicas como Amazon, Meta y Microsoft. Un juez federal había anulado en junio un intento previo de la Administración Trump de elevar la tarifa a 100.000 dólares, aunque más de 70 empleadores ya abonaron esa cantidad. Defensores de la reforma migratoria como Todd Schulte, presidente de FWD.us, calificaron la medida de "claramente ilegal" y advirtieron de que pretende acabar con los programas H-1B y OPT, lo que tendría consecuencias "devastadoras" para empresas y comunidades rurales que dependen de trabajadores inmigrantes, como hospitales y escuelas en Alaska.
En la misma jornada, el Departamento de Estado reveló planes para revocar hasta 200.000 visados de negocios y viaje emitidos entre 2016 y 2026 a personas que solicitaron asilo tras llegar a EEUU. Según Associated Press, se trataría de la mayor revocación masiva de visados en la historia del país. La Administración justifica la medida como un cierre de un vacío legal en el sistema de asilo, pero expertos señalan que solicitar asilo dentro del territorio estadounidense es un derecho legal y que las vías humanitarias alternativas se han reducido drásticamente, incluida la admisión de refugiados a mínimos históricos.
