El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado que existe una "conspiración enferma" contra la inteligencia artificial y los centros de datos, argumentando que la única forma de control necesaria es la figura de un presidente fuerte y competente. En una publicación en Truth Social, Trump afirmó que la administración ha impedido a los líderes de empresas de IA realizar acciones dañinas, aunque no proporcionó ejemplos concretos de estas medidas. El mandatario enfatizó la importancia de la carrera por la IA para la seguridad nacional de EE. UU., citando la frase "quien gane en IA gana" durante su visita a Irlanda.
Trump criticó duramente a Dario Amodei, CEO de Anthropic, quien propuso frenar el desarrollo de la tecnología para garantizar la seguridad pública tras advertencias de que la IA podría "matar a toda la humanidad" en la próxima década. El presidente acusó a Amodei de fingir ser un ángel perfecto y afirmó que la administración posee un poder criminal y regulatorio significativo sobre estas empresas. Mientras tanto, el Congreso de EE. UU. se prepara para votar una ley que impone sanciones y tarifas a Rusia, una medida que muchos demócratas temen que otorgue al presidente una mayor discreción para aplicar aranceles.
El vicepresidente JD Vance intentó calmar las preocupaciones sobre la regulación de la IA, sugiriendo que el mejor enfoque es un consenso entre el Congreso y la administración, y advirtió que las peticiones de regulación por parte de las empresas tecnológicas podrían ser una "cabalga de Troya". Por su parte, el líder del Partido Republicano en la Cámara de los Representantes, Mike Johnson, insistió en que la responsabilidad de la seguridad de la IA recae en las empresas tecnológicas, no en el Congreso, para evitar que China supere a EE. UU. en esta carrera.
