El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró en Truth Social la victoria electoral de Alternativa para Alemania (AfD) en el estado de Sajonia-Anhalt, un triunfo que sitúa a la formación al borde de un gobierno regional por primera vez desde los años 30. "¡Guau! El partido populista de Alemania acaba de vivir una noche realmente importante. Por fin se han hartado de las leyes y regulaciones sobre inmigración nefastas que tanto daño han causado a Alemania", escribió, y añadió un eslogan propio: "¡MGGA! [Make Germany Great Again]".
El respaldo de Trump responde a dos ejes: su agenda compartida contra la migración y el interés por romper el cordón sanitario que Francia y Alemania aplican a la extrema derecha. Además, vincula a AfD con Vladímir Putin: la formación mantiene posiciones divergentes sobre la guerra en Ucrania, alineadas con la cercanía que el presidente estadounidense muestra hacia el Kremlin frente a Volodímir Zelenski.
La Casa Blanca ya recogió esta apuesta en su Estrategia de Seguridad Nacional de diciembre de 2025, un documento de 33 páginas que celebra con "gran optimismo" la "creciente influencia de los partidos patrióticos europeos", citando a Giorgia Meloni, Viktor Orbán y el avance de ultras en Suecia, Finlandia, Países Bajos y Alemania. El texto enmarca esos movimientos como un "renacimiento del espíritu" nacional que Washington debe apoyar.
En el terreno ideológico, el concepto de remigración defendido por AfD y Trump se inscribe en la teoría del Gran Reemplazo, que postula la sustitución de la población blanca y católica europea por población migrante para acabar con la esencia del continente.
