El presidente estadounidense Donald Trump arremetió contra las comunidades que se oponen a la construcción de centros de datos en el país y advirtió que quienes rechacen estas instalaciones acabarán siendo "atrasadas y pobres". En una publicación en Truth Social, el mandatario aseguró que si las localidades "matan a la gallina de los huevos de oro" sólo podrán culparse a sí mismas y apuntó que "China no podría estar más feliz" con el movimiento contrario a estos proyectos, al que consideró difícil de creer.
La declaración se produce en un contexto de creciente rechazo bipartidista a la expansión de centros de datos, especialmente en estados con suelo abundante, energía barata e incentivos fiscales generosos. Una encuesta reciente indica que tres cuartas partes de los estadounidenses se oponen a que se construya un centro de datos junto a sus hogares, y más del 60% se opone firmemente.
El vicepresidente JD Vance respaldó la postura presidencial y defendió los centros de datos como parte esencial de la economía de la inteligencia artificial, aunque reconoció que el 99% de las protestas locales responde al encarecimiento de las facturas eléctricas. Propuso que las empresas se beneficien de la desregulación federal y devuelvan energía a la red en lugar de consumirla. Usuarios en Truth Social y grupos ambientalistas —una coalición de más de 230 organizaciones— han pedido paralizar nuevos proyectos por su impacto en el clima, el agua y el coste eléctrico.
Según el grupo de investigación Data Center Watch, los movimientos vecinales bloquearon o retrasaron al menos 75 proyectos de centros de datos valorados en unos 130.000 millones de dólares en el primer trimestre de 2026.
