El sábado 22 de agosto de 2026, tres atunes rojos de unos 300 kilos aparecieron muertos y varados en tres puntos distintos del litoral alicantino de la Vega Baja: la cala del Palangre y la playa de Los Locos, en Torrevieja, y la playa de Mil Palmeras, en Pilar de la Horadada, junto a la desembocadura del río Seco. La Concejalía de Playas y Medio Ambiente coordinó la retirada de los cuerpos con camiones y grúas antes de la hora punta de bañistas, en una operación en la que participaron técnicos municipales, la UTE Acciona-Actúa y la Policía Local. Los cadáveres se incineraron sin necropsia pública.
El patrón geográfico apunta a las granjas de engorde de atún rojo en mar abierto situadas frente a San Pedro del Pinatar y El Gorguel, en Murcia. La corriente Almeriense-Balear, reforzada por el viento de levante, empuja los cuerpos hacia el norte hasta las costas alicantinas. Los ejemplares proceden de capturas con cerco cerca de Baleares y se mantienen vivos en jaulas, alimentados con caballa y arenque congelados, hasta alcanzar pesos de 150 a 600 kilos con destino mayoritario a Japón, donde el kilo en origen ronda los 15 euros.
El artículo sitúa los hechos en un contexto más amplio: la DANA de 2019 liberó miles de atunes de las jaulas del Grupo Ricardo Fuentes e Hijos, y plataformas como Pacto por el Mar Menor, WWF y ANSE llevan desde 2019 denunciando mortalidades reiteradas frente a las costas murcianas sin que la Consejería de Medio Ambiente haya publicado un informe oficial de causas. España pescó 7.938 toneladas de atún rojo en 2026, un 17% más, tras el aumento del TAC decidido por ICCAT para 2026-2028.
