Matthieu Tordeur y Heïdi Sevestre completaron una expedición inédita de 4.000 kilómetros en 80 días, utilizando esquís y cometas de tracción por el viento para explorar el subsuelo de la Antártida. Su objetivo fue mapear la capa de hielo y el relieve rocoso para estudiar el cambio climático, con el respaldo de la UNESCO y la presidencia de Francia. La misión, iniciada en Ciudad del Cabo y Novo, requirió una logística compleja y temperaturas extremas, hasta 40 grados. Los exploradores emplearon dos radares de penetración terrestre: uno compacto en las pulkas que analizó la acumulación de nieve, y otro profundo desplegado que reveló lagos y ríos ocultos bajo la capa helada. Tras 42 días, se alcanzó el polo Sur de inaccesibilidad, donde Sevestre fue la primera mujer en llegar en kiteski. La expedición continuó hasta el polo geográfico y la base Amundsen-Scott, donde experimentaron el primer contacto humano en más de dos meses. Paralelamente, la campaña de sensibilización con Témoins Polaires involucó a más de 300.000 estudiantes. Los datos recopilados alimentarán los modelos predictivos sobre el aumento del nivel del mar y la estabilidad de la banquisa, demostrando la viabilidad de la investigación científica con huella de carbono reducida.
