J.R.R. Tolkien expresó su profunda indignación ante el primer intento de adaptar 'El Señor de los Anillos' al cine, un proyecto animado de tres horas iniciado a finales de la década de 1950 por el productor Forrest J. Ackerman. El guion, encargado a Morton Grady Zimmerman, fue rechazado por el autor, quien calificó el trabajo de 'literalmente asesinato' de su obra. En cartas publicadas tras su muerte, Tolkien describió a Zimmerman como 'precipitado, insensible e insolente', señalando que el guionista había redactado el texto basándose en recuerdos confusos y sin un mínimo de relación con el original.
El escritor analizó página por página los fallos del guion, destacando cambios que alteraban la esencia de la historia: orcos con pico y plumas, elfos diminutos, un balrog que hablaba y se reía, y un final irreconocible que causaba confusión. Tolkien también criticó la falta de profundidad en el desarrollo de los Ents y la muerte de Saruman. Aunque la película nunca llegó a realizarse, esta reacción histórica contrasta con la fidelidad de la trilogía de Peter Jackson, que fue un éxito de taquilla y crítica, aunque también introdujo cambios narrativos menores.
