El ensayo del historiador y exasesor presidencial Ted Widmer, publicado con motivo del 4 de julio, sostiene que la Declaración de Independencia ha quedado marginada en la actual conmemoración del 250º aniversario de Estados Unidos. El autor critica que la Administración de Donald Trump haya organizado actos oficiales centrados en espectáculos pirotécnicos, combates de artes marciales mixtas en la Casa Blanca, exhibiciones aéreas militares y carreras de automóviles, sin apenas referencias al texto fundacional.
Widmer argumenta que el documento de 1776 sigue siendo una herramienta política vigente porque enumeró 27 abusos del rey Jorge III —entre ellos el bloqueo comercial, el envío de funcionarios para hostigar al pueblo y la deportación de acusados— y los calificó como propios de un tirano. Esa descripción, asegura, encaja con prácticas gubernamentales contemporáneas.
El artículo repasa la redacción del texto por Thomas Jefferson, las tensiones sobre la esclavitud entre los 56 firmantes y la relectura que hicieron figuras como Lemuel Haynes, James Forten, las impulsoras de la convención de Seneca Falls de 1848 y los colonos que fundaron Liberia. También recuerda que tanto Lincoln como el confederado Jefferson Davis invocaron la Declaración para justificar posiciones opuestas antes de la guerra civil, aunque la lectura de Lincoln —que la definió como «cordón eléctrico», «faro» y «fuente»— fue, a juicio del autor, la más profunda.
Widmer concluye reclamando una vuelta al texto fundacional como límite al exceso de poder y recuerda que sus principios de igualdad y consentimiento de los gobernados siguen marcando la agenda de derechos del país.
