Científicos de la Universidad Estatal de Pensilvania han creado una tinta conductora que se aplica directamente sobre la piel con diseños personalizados y, al secarse, se convierte en un electrodo funcional para el biomonitoreo. El avance, descrito en un artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), supera limitaciones clásicas de los tatuajes electrónicos adhesivos, como su bajo rendimiento en superficies curvadas o con vello y la necesidad de fabricar electrodos a medida para cubrir grandes áreas.
El equipo liderado por el ingeniero mecánico Larry Cheng mezcló varios polímeros y aditivos ácidos en una solución acuosa de etanol y alcohol polivinílico. El componente PEDOT:PSS aporta conductividad eléctrica, mientras que el ácido 4-dodecilbencenosulfónico actúa como plastificante y confiere flexibilidad. La aplicación, comparable a una pintura facial, elimina los huecos de aire entre electrodo y piel que reducen la precisión de los biosensores comerciales prefabricados, y tolera mejor el sudor y el movimiento.
Cheng acumula más de una década de trabajo en electrodos para electroencefalogramas (EEG), electrocardiogramas (ECG) y electromiogramas (EMG). Sustituir metales rígidos —estables pero fáciles de desprender durante el ejercicio— por esta tinta, y frente a hidrogeles que se degradan con el uso prolongado, busca mediciones más fiables en contextos cotidianos y clínicos.
