Anil Dash sostiene que Tim Cook y la cúpula de Apple renunciaron al espíritu contracultural y desafiante que definió a Steve Jobs al ofrecer un obsequio dorado a Donald Trump en el Despacho Oval. El columnista recuerda que Jobs fue hijo biológico de un inmigrante sirio con visa de estudiante y creció en el entorno contestatario de los años sesenta y setenta, lo que moldeó su identidad como empresario dispuesto a plantarse ante el poder. Esa misma cultura, añade, inspiró el famoso anuncio de 1984 de la Macintosh, un guiño a Orwell y un desplante a IBM.
Dash argumenta que Apple tenía margen para resistir las presiones de la Administración Trump sin necesidad de halagarla, ya que el iPhone goza de una popularidad muy superior a la del Gobierno. Como ejemplo de la capacidad de la compañía para comunicarse directamente con cientos de millones de usuarios, cita la reciente promoción de la película de Fórmula 1 con Brad Pitt enviada a través de Apple Wallet. Frente a la sumisión, propone que Apple explique a sus clientes su situación y les pida apoyo frente a sus representantes políticos, en lugar de doblar la rodilla ante el Ejecutivo.
