El thinktank Centre for British Progress ha instado al gobierno del Reino Unido a introducir impuestos sobre los vehículos autónomos (AV) de inmediato para compensar el aumento de la congestión vial y la amenaza que suponen para el empleo. Esta recomendación llega justo cuando los primeros robotaxis de Wayve y Uber han comenzado a operar en Londres, y ante la proyección de que el 40% de los coches vendidos podrían tener capacidad de conducción autónoma a mediados de la próxima década.
El informe advierte que la adopción masiva de AVs pondría en riesgo cientos de miles de puestos de trabajo en el sector de transporte privado, afectando a 417.000 conductores en Inglaterra, de los cuales 121.000 están en Londres. Además, señala que la propiedad individual de estos vehículos podría aumentar el uso del coche en detrimento del transporte público, incrementando la congestión. El thinktank argumenta que gravar a los AVs ahora permitiría facilitar la transición y generar una fuente de ingresos futura para reemplazar el impuesto sobre el combustible, que se estima en 27.000 millones de libras anuales y desaparecerá con la transición a vehículos eléctricos.
David Lawrence, coautor del informe, destaca que la experiencia con el impuesto al combustible, introducido en 1909 antes de la adopción masiva de automóviles, demuestra que es mejor actuar antes de que surjan resistencias políticas. Calcula que un cargo de 88 peniques por milla, equivalente al costo social de la congestión, generaría 47.000 millones de libras anuales para 2050. Por su parte, Wayve, empresa británica pionera en el sector, ha criticado la propuesta, argumentando que penalizaría a los innovadores más prometedores del Reino Unido y enviaría una señal equivocada sobre el crecimiento económico. La unión GMB, que representa a los conductores, ha señalado que aunque un impuesto podría mitigar la disrupción, se necesita un plan más amplio para la reorientación laboral de los conductores afectados.
