The Seattle Times y Newsday se suman a la ola de demandas contra OpenAI y Microsoft por presuntas infracciones de derechos de autor en el entrenamiento de sus modelos de inteligencia artificial. La denuncia, presentada en un tribunal federal de Nueva York (caso 1:26-cv-07644), acusa a ambas compañías de utilizar sin permiso el contenido periodístico de ambos medios para desarrollar productos como ChatGPT y Copilot, reproduciendo o parafraseando sus artículos en respuesta a las consultas de los usuarios.
En una demanda de 38 páginas, los dos periódicos sostienen que OpenAI y Microsoft rastrearon sus sitios web para copiar artículos completos, eludiendo incluso controles técnicos como los archivos robots.txt, que prohíben expresamente el acceso de rastreadores automáticos. Según el escrito, las compañías habrían eliminado además los avisos de copyright y los metadatos de las obras copiadas. Como prueba, los demandantes presentan fragmentos casi idénticos de sus artículos reproducidos por los modelos de IA, así como casos de alucinaciones: información inventada por los sistemas que los chatbots atribuyen erróneamente a las marcas Seattle Times y Newsday, dañando su reputación.
El caso resulta especialmente significativo porque Microsoft y OpenAI han financiado previamente proyectos periodísticos y becas del Seattle Times, lo que añade una dimensión de contradicción a la relación entre las partes. Un portavoz de Microsoft declaró a GeekWire que la empresa estaba "sorprendida por la demanda" pero "siempre dispuesta a buscar soluciones".
Entre las exigencias de los demandantes destaca una solicitud inusual: la destrucción de todas las copias de sus obras, los conjuntos de datos de entrenamiento y los propios modelos de IA construidos a partir de ellos. También reclaman una orden judicial que prohíba el uso futuro de sus contenidos y una indemnización por daños y perjuicios aún por determinar. Como base legal, invocan la Ley de Copyright de Estados Unidos, la Digital Millennium Copyright Act (DMCA) y la Lanham Act por dilución de marca.
El impacto económico del uso de IA en el periodismo es uno de los argumentos centrales de la demanda. Los editores señalan que el tráfico de referencia hacia los sitios de publishers medianos cayó un 47% entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, una caída que amenaza directamente los ingresos por suscripciones, publicidad y licencias. La demanda describe la inteligencia artificial generativa como "una serpiente que se muerde la cola", capaz de "destruir las mismas organizaciones" que producen el contenido con el que se entrena, y advierte que la industria del periodismo podría quedar "rota más allá de toda reparación".
El caso se inscribe en una oleada de litigios sin precedentes contra los gigantes de la IA. Además de la histórica demanda del New York Times presentada en 2023 —que sentó precedente—, se han sumado Ziff Davis, Merriam-Webster, Encyclopedia Britannica y casi 400 periódicos locales que alegan pérdidas similares de ingresos por suscripciones, ya que los chatbots reducen la necesidad de visitar los sitios de noticias.
No obstante, el frente legal presenta una novedad importante: según informes recogidos por Heise, el gobierno de Estados Unidos se ha posicionado del lado de OpenAI en el litigio con el New York Times, argumentando que el entrenamiento de modelos con contenido protegido constituye uso legítimo (fair use), entre otras razones por motivos de seguridad nacional. Esta intervención gubernamental añade una nueva variable al debate sobre los límites del copyright frente al desarrollo de la inteligencia artificial.
El desenlace de estos litigios podría sentar un precedente determinante para el futuro de la relación entre los medios de comunicación y las empresas de IA. De prosperar las demandas, las tecnológicas podrían verse obligadas a modificar radicalmente sus procesos de entrenamiento, obtener licencias previas con los publishers o asumir costes indemnizatorios millonarios. De fallar en contra de los periódicos, el modelo de negocio basado en el scraping masivo de contenido quedaría validado, pero la industria periodística continuaría perdiendo audiencias e ingresos. Por ahora, con cientos de publicaciones afectadas y el apoyo explícito del gobierno estadounidense a OpenAI en litigios paralelos, el conflicto apenas comienza a definir sus contornos.
