The New York Times prohíbe usar su contenido para desarrollar inteligencia artificial

Fuentes: The New York Times prohibits using its content to develop artificial intelligenceT1, nytimes.comT1

El New York Times prohíbe usar su contenido para desarrollar inteligencia artificial

El New York Times ha actualizado sus términos de uso para incluir una prohibición explícita sobre el uso de su contenido periodístico en el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial, modelos de lenguaje de gran escala y software de aprendizaje automático. La medida, reflejada en los Términos de Servicio del diario, supone un endurecimiento de la postura del medio frente al ecosistema tecnológico que durante años ha alimentado sus algoritmos con material protegido por derechos de autor.

Según los textos publicados en el sitio web del periódico, queda prohibido "el uso de cualquier dispositivo, herramienta o proceso diseñado para la minería de datos o el raspado de contenidos mediante medios automatizados sin el permiso previo por escrito de The New York Times Company". Entre los usos vetados se enumeran de manera específica las "actividades de minería de textos y datos contempladas en el artículo 4 de la Directiva de la Unión Europea sobre derechos de autor en el mercado único digital", así como "el desarrollo de cualquier software, aprendizaje automático, inteligencia artificial (IA) y/o modelos de lenguaje de gran escala (LLM)", la creación o distribución de conjuntos de datos archivados o en caché que contengan el contenido del diario, y cualquier uso comercial.

La decisión llega en un contexto de creciente tensión entre los medios de comunicación tradicionales y las empresas de inteligencia artificial. El New York Times se convirtió a finales de 2023 en el primer gran periódico estadounidense en demandar judicialmente a OpenAI y a su principal socio, Microsoft, alegando que sus modelos generativos, entre ellos GPT-4, fueron entrenados con millones de artículos del diario sin autorización. El rotativo sostiene que esa práctica supone una apropiación indebida de su inversión periodística y que los chatbots reproducen de forma casi literal sus contenidos, compitiendo directamente por la audiencia y los ingresos publicitarios.

La nueva redacción de los términos de servicio amplía el alcance de la prohibición más allá de las acciones legales concretas y la convierte en una barrera contractual preventiva. El diario también aclara que quienes deseen utilizar su archivo periodístico con fines de entrenamiento de sistemas de IA deberán solicitar licencias específicas a través de NYT Licensing, su departamento de derechos. Esta vía comercial, abierta en los últimos años, ya ha permitido acuerdos puntuales con algunas compañías tecnológicas, aunque el periódico ha subrayado públicamente que no concederá licencias gratuitas y que defenderá judicialmente cualquier vulneración de sus condiciones.

La cláusula europea resulta especialmente significativa. El artículo 4 de la Directiva 2019/790 establece una excepción que permite la minería de textos y datos con propósitos comerciales salvo cuando los titulares de derechos hayan expresado su reserva de manera explícita y "de forma adecuada". La inclusión de este supuesto en los términos del New York Times equivale, en la práctica, a una declaración formal de reserva, lo que blinda jurídicamente al medio frente a cualquier intento de utilizar su archivo amparándose en la excepción comunitaria. Expertos en propiedad intelectual consultados por diversos medios han señalado que esta formulación podría convertirse en un modelo a seguir por otros editores europeos.

El movimiento del New York Times se inscribe en una tendencia más amplia. Editoriales como The Guardian, BBC o Wired han adoptado políticas similares, mientras que agencias de noticias y editoriales de libros han emprendido acciones legales contra empresas de IA generativa. La postura contrasta con la de algunos medios que han optado por cerrar acuerdos globales con gigantes tecnológicos, aceptando el entrenamiento a cambio de compensación económica, y con la de otros, sobre todo en el ámbito científico, que mantienen sus repositorios abiertos precisamente para favorecer el avance de la investigación.

De cara a los próximos meses, el desenlace de la demanda del New York Times contra OpenAI y Microsoft se perfila como un precedente clave para el sector. Si los tribunales fallan a favor del periódico, se abrirá la puerta a que otros editores reclamen indemnizaciones y licencias retroactías por el uso no autorizado de su material. Si, por el contrario, prevalece la tesis de las empresas tecnológicas, que sostienen que el entrenamiento constituye un uso justo, la batalla se desplazará hacia los parlamentos, donde ya se debaten reformas para obligar a los desarrolladores a declarar las fuentes de sus datos y a compensar a los creadores. Mientras tanto, el New York Times deja claro con sus nuevos términos de servicio que, en el choque entre el periodismo tradicional y la inteligencia artificial, prefiere proteger su archivo y negociar cada uso de su contenido.