Tesla reportó ingresos netos de 1.700 millones de dólares sobre una facturación de 28.000 millones de dólares en el tercer trimestre de 2026, una cifra que se mantiene plana respecto al trimestre anterior. Esta cifra supera las expectativas de Wall Street de 27.900 millones, aunque queda por debajo de las predicciones internas de la empresa de 28.300 millones. Los beneficios netos disminuyeron un 4% interanual, situándose en 1.400 millones de dólares, tras un trimestre de 2025 donde la facturación fue de 28.100 millones.
El resultado financiero se enmarca en un contexto de desaceleración de las ventas, con una caída del 2,1% en entregas a clientes, atribuida principalmente a la expiración del crédito fiscal federal de 7.500 dólares para vehículos eléctricos. El sector automotriz de la compañía sufrió una reducción del 3% interanual, mientras que la generación de energía y almacenamiento experimentó una caída del 16%. En contraste, los ingresos por servicios y otros productos, como el recarga de baterías, aumentaron un 33% hasta los 4.600 millones de dólares.
El gasto en capital (capex) se disparó un 110% interanual hasta los 4.700 millones de dólares, impulsado por la inversión en inteligencia artificial, vehículos autónomos y robótica. Las gastos operativos subieron un 39%, mientras que la ganancia operativa cayó un 56% hasta los 718 millones de dólares. El flujo de caja libre fue de 1.500 millones de dólares, aunque representó una caída del 62% interanual. Además, la posibilidad de una fusión con SpaceX ganó tracción tras la formación de comités especiales para discutir la unión, mientras que el reaviso del Roadster de nueva generación en Waco, Texas, no logró calmar las dudas sobre su producción prevista para 2028.
