Tesla presentó los resultados del segundo trimestre de 2026, cerrado el 30 de junio, con una facturación de 28.200 millones de dólares, un 26 % más que en el mismo periodo de 2025, y un beneficio neto de 1.110 millones de dólares, apenas un 5 % superior al del año anterior. La cifra de negocio superó las previsiones de Wall Street, que esperaba alrededor de 26.400 millones, y la compañía entregó 480.126 vehículos, un 25 % más interanual, lo que le permitió reducir inventario.
El flujo de caja libre fue negativo en 1.100 millones de dólares, reflejo de que los ingresos operativos no cubren el fuerte aumento del gasto en inteligencia artificial, robótica y fabricación. Las inversiones de capital se dispararon un 142 % interanual hasta 5.700 millones, aunque la empresa cerró el trimestre con 43.500 millones en caja. Por primera vez, Tesla superó los 100.000 millones de ingresos en un periodo móvil de doce meses.
El margen bruto automotriz se situó en el 16,3 % (sin contar créditos regulatorios, línea de ingresos que desaparecerá tras la eliminación de las multas por emisiones de la Administración Trump), por encima del 15 % de hace un año, pero por debajo del 19,2 % del primer trimestre de 2026. El negocio de energía creció un 13 % hasta 3.100 millones. Tesla avanzó que la producción del Cybercab avanza en la Gigafactory de Texas, que el Tesla Semi se mantiene en curso en Nevada y que la línea de Optimus arrancó en Fremont tras desactivar la del Model S y Model X.
El informe llega en medio de dudas sobre el lento avance de los robotaxis y el aumento de accidentes con Autopilot y FSD, que en mayo de 2026 sumaron 207, según Electrek.
