Tesla ha escalado la producción de sus robots humanoides Optimus a varios cientos de unidades semanales en la planta de Fremont, un aumento de diez veces respecto a la segunda mitad del año en curso. Sin embargo, según un informe de The Information, estos robots aún no pueden realizar tareas generalizadas, lo que limita su utilidad comercial. La línea de ensamblaje, ubicada en la antigua fábrica de Model S y Model X, enfrenta problemas de fiabilidad: las manos requieren más de 100 tornillerías que se ensamblan manualmente, y los proveedores de componentes, muchos en China, no logran mantener la calidad consistente a gran volumen. Además, la IA de Optimus necesita varios días para aprender tareas básicas, a pesar de contar con más de 500.000 horas de datos de entrenamiento. Tesla planea alquilar estos robots a empresas con infraestructuras similares a las suyas para recopilar datos, pero el objetivo de 20.000 robots semanales para finales de año sigue siendo incierto. Competidores como XPeng ya han iniciado líneas de producción automatizadas para sus robots humanoides, mientras Tesla continúa dependiendo de la madurez de su software para justificar la inversión en hardware.
