Tesla ha dado un paso decisivo en Austin al operar su servicio de Robotaxi sin ningún supervisor a bordo, según los datos del Robotaxi Tracker, una herramienta de seguimiento colaborativo creada por Ethan McKanna. En las últimas dos semanas, las 170 trayectorias monitorizadas por la web en la ciudad —realizadas por 54 vehículos distintos— fueron no supervisadas. McKanna también ha detectado un aumento similar en Dallas y Houston, donde una treintena de Tesla circulan sin conductor desde hace aproximadamente una semana. El salto es relevante porque a principios del verano el parque no supervisado parecía estancado o incluso en retroceso, con apenas 28 unidades activas en seis mercados de Texas y Florida.
Parte de la subida obedece a una mejora en la metodología del rastreador: McKanna, que este verano hizo prácticas en el equipo de Robotaxi de Tesla, corrigió las fuentes de datos que alimentan la web, basadas principalmente en registros automáticos de usuarios de la aplicación. Aun así, el cambio en Austin se percibe como real: matrículas antes clasificadas como supervisadas ofrecen ya viajes sin acompañante, según ha declarado el propio McKanna.
El movimiento coincide con el inminente lanzamiento del Cybercab, el modelo específico de Tesla sin volante ni pedales, previsto para este mes en Austin. En su última llamada de resultados, Elon Musk avanzó que el programa se escalará “muy, muy rápido”, aunque sin fijar objetivos concretos de flota o ciudades, en contraste con las reiteradas promesas cuantificadas que ha incumplido. Un análisis reciente de JPMorgan señala además que Tesla estaría reteniendo a propósito la incorporación de nuevos Model Y para priorizar el Cybercab. Con todo, Tesla sigue muy por detrás de Waymo, que supera los 300 vehículos sin conductor solo en Austin y ronda los 4.000 en otras diez ciudades.
