Tesla ha enfrentado una resistencia significativa de sus empleados en las fábricas de Texas y California al implementar un programa para que los trabajadores enseñen al robot humanoide Optimus a realizar tareas de producción. Según reportes de The Information, la compañía solicitó a los trabajadores que utilizaran equipos de registro de movimiento para capturar ejemplos de sus acciones físicas, una medida que generó quejas por el temor a que la tecnología sustituya sus puestos de trabajo. El objetivo de Tesla no es solo obtener vídeo, sino recopilar datos precisos sobre la ejecución física de movimientos, un requisito crítico para el aprendizaje por imitación que permite al robot adaptar su comportamiento a entornos variados. Para mitigar la falta de voluntarios, la empresa ha contratado recopiladores de datos dedicados y ha instalado cámaras en las líneas de producción, además de establecer centros de entrenamiento en Colorado, Arizona y Florida. Esta estrategia de recopilación de datos se suma a los problemas técnicos actuales de Optimus, como la complejidad de su montaje manual debido a más de un centenar de componentes en las manos y antebrazos, y la necesidad de correcciones en unidades recién fabricadas. Mientras Musk posiciona a Optimus como una apuesta clave para la automatización, la compañía busca alcanzar una producción de más de 1.000 unidades semanales antes de finales de 2026, un hito que depende de resolver tanto las resistencias laborales como los desafíos de ingeniería en la generalización de las tareas.
