Elon Musk afirmó durante la llamada de resultados de Tesla que la empresa alcanzará las 5 millones de entregas anuales para 2030, una meta que contradice los datos históricos y las limitaciones de infraestructura. La compañía ha experimentado dos años consecutivos de caída en las entregas, pasando de 1,81 millones en 2023 a 1,64 millones en 2025, lo que exige un crecimiento compuesto anual (CAGR) del 25% para cumplir el objetivo. Para lograrlo, Tesla necesitaría duplicar su capacidad de producción actual, que oscila entre 2,5 y 3 millones de unidades anuales, construyendo hasta tres nuevas Gigafactorías. Además, la estrategia de Musk, centrada en el Cybercab y el Robotaxi, enfrenta barreras regulatorias significativas y una competencia feroz en Asia y Europa por parte de marcas como BYD y Xiaomi. La dependencia de Tesla de solo dos modelos, el Model 3 y el Model Y, y la discontinuación de otros vehículos para priorizar la robótica, limitan su capacidad de escalar rápidamente. Aunque Musk sostiene que la transformación hacia la IA y la robótica impulsará la demanda, la realidad operativa sugiere que alcanzar 5 millones de vehículos sin un vehículo eléctrico de bajo costo aprobado por reguladores es una proyección poco realista.
