El blogger John Michael Greer repasa en su último artículo varias tecnologías descartadas que, según argumenta, funcionaban mejor que sus supuestas versiones modernas y están viviendo un regreso silencioso. El ejemplo central es el vinilo: declarado muerto en los años noventa, el disco de vinilo movió el año pasado 1.000 millones de dólares en todo el mundo y mantiene un mercado de segunda mano muy activo, con reediciones y nuevos lanzamientos. La cinta de casete, también enterrada en el mismo periodo, vive un revival entre pequeños sellos independientes. El autor contrasta esta tendencia con el caso de la empresa canadiense Ursa Ag, que ha abierto una nueva línea de tractores sin ordenador de a bordo, robustos, fáciles de reparar y mucho más baratos que los modelos informatizados; la demanda supera su capacidad de producción. Greer sostiene que la narrativa dominante del progreso tecnológico funciona más como un relato religioso que como una evaluación técnica, y que las llamadas "innovaciones" suelen degradar la calidad del producto mientras encarecen su precio y limitan la capacidad del usuario para repararlo. Propone, además, relanzar la fabricación de modelos clásicos de automóvil, como el Ford Mustang fastback de 1966, suprimiendo la regulación que, en su opinión, protege un oligopolio industrial. El texto introduce el término "retrovación" para describir la rehabilitación deliberada de tecnologías abandonadas.
Tecnologías prohibidas: cuando volver atrás es el verdadero progreso
Fuentes:
A Tome of Forbidden Technologies
