El presidente Donald Trump protagonizó el jueves por la noche un discurso muy promocionado en el que presentó supuestas pruebas de injerencia electoral en 2020, pero las afirmaciones carecieron de respaldo documental en el archivo publicado por la Casa Blanca. Trump alegó interferencia de China y encubrimiento del "deep state", y repitió acusaciones ya desmentidas sobre voto de no ciudadanos.
Figuras clave del movimiento negacionista electoral, como Patrick Byrne, Alex Jones, Lara Logan, Michael Flynn y la senadora estatal de Arizona Wendy Rogers, reaccionaron con entusiasmo y enmarcaron el discurso como el preludio para que el presidente invoque la Ley de Insurrección, lo que permitiría desplegar al ejército en los colegios electorales de noviembre de 2026. Un miembro del grupo Sarasota Patriots y el teórico Jacob Creech, conocido como WarClandestine, difundieron esa idea en Telegram y X.
La reacción de expertos y funcionarios electorales fue contundente. Alexandra Chandler, de Protect Democracy, calificó la presentación de "manual cansado" destinado a crear un pretexto para acciones extralegales. El secretario de Estado de Nevada, Cisco Aguilar, lo llamó "bullshit", y el congresista Jamie Raskin lo tachó de "gibberish" y "drivel". Incluso John Solomon, periodista conservador incorporado a la Casa Blanca para revisar los documentos, reconoció ante reporteros que la comunidad de inteligencia "no tiene evidencia" de que una potencia extranjera alterara el voto en 2020, 2022 o 2024. Un informe de 2021 de la ODNI ya había concluido que China no desplegó efforts de interferencia para cambiar el resultado electoral.
