El festival de tapas Tapapiés, celebrado en Lavapiés, Madrid, se cancela por completo para 2026 debido a la saturación masiva de visitantes que superó con creces las previsiones. La decimosexta edición, prevista para septiembre, ha sido suspendida un año entero tras la experiencia de 2025, donde se registraron más de medio millón de personas, frente a las 90.000 estimadas inicialmente. Esta cifra representó un aumento de cinco veces respecto a la capacidad física del barrio, lo que provocó un desorden generalizado, incluyendo ruido excesivo, suciedad y colapsos en las calles estrechas.
Manuel Díaz, cofundador del festival, ha confirmado que la organización ha decidido un año de reflexión para rediseñar el evento. El plan de 2027 incluirá medidas como la reducción de la duración, la limitación del número de bares participantes y la separación de las actividades musicales de la ruta gastronómica para evitar aglomeraciones. Aunque la pausa beneficia a los vecinos, quienes han criticado el impacto negativo en la convivencia, los propietarios de pequeños comercios advierten de un riesgo económico. Antonio Amago, dueño de La Musa de Espronceda, señala que las ventas diarias se dispararon un 75% durante el evento, lo que podría obligar a cerrar algunos locales pequeños que dependen de estas fechas para sostener su actividad trimestral. El caso se asemeja a otros eventos masivos en Barcelona, como las fiestas de Gràcia, donde la masificación ha generado conflictos similares entre celebrantes y residentes.
