Talenti, el gelato que conquistó los estantes y ahora decepciona

Fuentes: What Happened to Talenti?T1

Un equipo de expertos de Wirecutter realizó una cata a ciegas de nueve sabores de Talenti y comparó cada uno con su equivalente de Aldi, Häagen-Dazs o Van Leeuwen. El veredicto fue demoledor: el helado de vainilla resultó extrañamente ácido, con vainilla seca y notas de plátano; el de menta mediterránea acabó en la basura; y la palabra que se repitió en varias catas fue "espumoso", un calificativo opuesto a la cremosidad densa que define al buen gelato. Las catadoras coincidieron en que los productos de Talenti se han vuelto inconsistentes y, a menudo, decepcionantes, después de la adquisición de la marca por Unilever en 2014. El fundador Josh Hochschuler reconoció que la marca nunca contó con presupuesto publicitario y que apostó por el envase transparente como herramienta de marketing en el punto de venta. Talenti facturó 160 millones de dólares el año previo a la compra. El artículo sitúa el problema en la falta de regulación del término "gelato" en Estados Unidos —el USDA ni siquiera lo define—, lo que permite que un producto etiquetado como tal pueda elaborarse con ingredientes más baratos y un proceso de cocción más corto. Hochschuler defiende el proceso lento de cocción y batido del gelato artesanal; la autora del libro "Hello, My Name Is Ice Cream", Dana Cree, confirma que "se puede abaratar la fórmula" sin que el etiquetado lo refleje. El texto incluye declaraciones de escritores de cocina y describe la evolución de la percepción del consumidor, cuya fidelidad inicial se ha erosionado con los años.