El tadalafilo, comercializado como Cialis, se ha ganado un hueco en los círculos de bienestar y 'biohacking' que lo presentan como una especie de fármaco universal para la longevidad, con supuestos beneficios para el sistema cardiovascular, el cerebro y el rendimiento deportivo. Varias voces influyentes, como el neurocientífico Andrew Huberman o el empresario Bryan Johnson, han impulsado esta idea en redes sociales, y clínicas online de telesalud como AgelessRx —que vende recetas mensuales de tadalafilo en dosis baja por unos 70 dólares— lo ofrecen ya explícitamente con fines de longevidad a hombres y mujeres mayores de 40 años.
Estudios observacionales a gran escala han alimentado el interés. Un análisis del cardiólogo Robert Kloner sobre más de 8.000 hombres tratados con tadalafilo encontró una reducción del 55% en la mortalidad cardiovascular y del 44% en la mortalidad general durante el periodo de estudio. Otra investigación, con más de medio millón de pacientes, observó un 32% menos de riesgo de demencia. Los investigadores, no obstante, subrayan que se trata de estudios retrospectivos que solo muestran asociaciones, y que hacen falta ensayos prospectivos aleatorizados para confirmar causalidad. Expertos como Steven Nissen, de la Cleveland Clinic, consideran que, sin esos datos, el uso fuera de indicación resulta difícil de justificar. El Princeton Consensus Panel, reunido recientemente, ha empezado a evaluar si una dosis baja de tadalafilo es 'apropiada' para hombres con riesgo elevado de enfermedad cardiovascular.
