Tacoma Narrows: el colapso que reescribió la ingeniería de puentes

Fuentes: Tacoma Narrows: el colapso que reescribió la ingeniería de puentes

El 7 de noviembre de 1940, el puente colgante Tacoma Narrows, en el estado de Washington, colapsó apenas cuatro meses después de su inauguración. Bautizado como "Galloping Gertie" por las oscilaciones que mostró desde el primer día, la estructura había sido diseñada por Leon Moisseiff —uno de los ingenieros detrás del Golden Gate— siguiendo una filosofía estética y económica que minimizaba el uso de materiales. A las 11:02 de la mañana, con vientos de unos 65 km/h, el tablero entró en una violenta torsión autoexcitada —el llamado flutter torsional— que lo hizo retorcerse hasta fracturarse y caer al estrecho. La única víctima fue un perro llamado Tubby, atrapado en un coche abandonado; el colapso fue filmado y se convirtió en uno de los documentos visuales más influyentes de la ingeniería moderna.

El episodio obligó a abandonar la teoría clásica de la deflexión y a incorporar de forma sistemática pruebas en túnel de viento y principios aerodinámicos al diseño de puentes. El reemplazo, "Sturdy Gertie", inaugurado en 1950, aplicó esas lecciones con un tablero más ancho, cables más pesados y rejillas abiertas para reducir la acción del viento. En 2007 se añadió un segundo tramo para absorber el tráfico creciente. Mientras tanto, los restos del puente original, hundidos a más de 60 metros en el Puget Sound, se transformaron con el tiempo en uno de los arrecifes artificiales más singulares del Pacífico Noroeste, colonizados por anémonas, pulpos gigantes y anguilas lobo. Décadas después, la sobrepesca y los cambios ecológicos han diezmado esa fauna, y solo bajo el puente actual, donde la pesca es más difícil, la vida marina resiste como vestigio de aquel experimento cuyo fracaso cambió para siempre la forma de construir puentes.