Los alrededor de 50 habitantes que viven todo el año en la isla de Tabarca, la más pequeña de España con población permanente, han puesto en marcha los trámites para convertirse en una Entidad Local Menor y dejar de depender administrativamente del Ayuntamiento de Alicante. La iniciativa, impulsada por la Asociación Tabarca Isla Plana tras más de una década de reivindicaciones, busca dotar a la isla de una junta vecinal propia y de un alcalde pedáneo con competencias en limpieza, mantenimiento y acceso directo a subvenciones.
La distancia física entre Tabarca y Alicante, apenas ocho millas náuticas, contrasta con la desconexión real que sufren los residentes. El único acceso es por barco y, cuando el estado del mar impide la navegación, la isla puede quedar incomunicada durante horas, lo que afecta al abastecimiento, el transporte y la atención sanitaria urgente. Los vecinos explican que muchas decisiones se retrasan por la necesidad de coordinarse entre el Ayuntamiento, la Generalitat Valenciana y el Estado.
En verano, la población se multiplica con la llegada diaria de entre 3.000 y 5.000 visitantes atraídos por sus aguas transparentes y su casco histórico; en invierno, la isla recupera un ritmo pausado. Los residentes subrayan que su objetivo no es crear un municipio independiente, sino ganar capacidad de decisión sobre un territorio que, además de su valor patrimonial, alberga la primera reserva marina de España, declarada en 1986.
