El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este miércoles en el Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre los casos judiciales que afectan al PSOE y a su Ejecutivo. En su intervención, ha condenado la corrupción vinculada a José Luis Ábalos y ha asegurado que el PSOE no se ha financiado ilegalmente, además de afirmar que desconocía los comportamientos investigados o ya sentenciados.
Sobre el 'caso Zapatero', el jefe del Ejecutivo ha mostrado su "confianza" personal en el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y ha reivindicado su legado político, aunque ha marcado distancias con la actuación del Gobierno. Según Sánchez, al Ejecutivo solo le compete aclarar si hubo trato de favor en el préstamo a Plus Ultra, y ha negado tajantemente que lo hubiera.
En referencia a las investigaciones que afectan a su hermano y a su pareja, Begoña Gómez, Sánchez ha rechazado las acusaciones y las ha enmarcado en un "patrón de acoso y derribo". "Solo voy a pedir a la Justicia que sea justa", ha reclamado. El presidente ha resumido la situación en tres casos diferenciados: la corrupción concreta de algunos dirigentes, la investigación sobre Zapatero —de la que aún no pueden extraerse conclusiones— y una serie de acciones coordinadas para debilitar al Gobierno.
Sánchez ha descartado un adelanto electoral y ha atacado al PP y a Vox, a quienes ha acusado de hipocresía, de vulnerar la separación de poderes y de tener más de 30 casos abiertos con 150 implicados.
