El Sáhara Occidental es un territorio no autónomo reconocido por la ONU en el noroeste de África, con una superficie de 272.000 km² y unos 600.000 habitantes, lo que lo convierte en el más despoblado de África y el segundo del mundo, solo por detrás de Groenlandia. La ONU lo califica como la última colonia africana pendiente de descolonización. España lo administró como Sáhara Español hasta 1975-1976, cuando intentó traspasar su gestión a Marruecos y Mauritania pese al dictamen contrario del Tribunal Internacional de Justicia. La maniobra provocó una guerra con el Frente Polisario, que proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Mauritania renunció a sus reclamaciones en 1979 y Marruecos controla de facto alrededor del 70% del territorio, incluidas las ciudades principales y los recursos naturales, mientras el Polisario administra el 30% restante. El conflicto se congeló con un alto el fuego auspiciado por la ONU en 1991, pero el referéndum prometido sigue sin celebrarse. Marruecos mantiene un muro de 2.700 km con campos de minas que divide la zona. El Frente Polisario es reconocido por la ONU como representante legítimo del pueblo saharaui y cuenta con el respaldo de Argelia, mientras que Francia y Estados Unidos apoyan la propuesta de autonomía marroquí. La RASD obtuvo reconocimiento parcial y un escaño en la Unión Africana. Los primeros habitantes conocidos fueron los gaetuli y, más tarde, bereberes y tribus árabes como los Beni Hassān, cuyo legado lingüístico y cultural aún es visible.
