Este artículo explora la obra de la poeta Susan Howe, destacando su importancia dentro de la tradición poética estadounidense y su capacidad para conectar con lectores incluso aquellos que, como el autor, se acercan a ella sin un conocimiento previo de su trabajo. Howe, a menudo descrita como difícil o abstruse, es presentada como una devota reconfiguradora de la tradición, rastreando sus raíces hasta la controversia antinomiana del siglo XVII en Massachusetts, un evento que implicó la marginación de figuras como Anne Hutchinson.
La autora examina cómo Howe entrelaza referencias históricas y literarias, desde Mary Rowlandson hasta figuras como John Cotton, Jonathan Edwards y Cotton Mather, para revelar una narrativa de exclusión y silenciamiento, especialmente de voces femeninas. Howe no se limita a la poesía, sino que también explora figuras como Charles S. Peirce y Paul Thek, enfatizando la importancia del 'amor' como una fuerza que conecta el pasado con el presente y da forma a la comprensión de la historia. Sus poemas, a menudo construidos como collages visuales, combinan fragmentos de textos originales, reflejando su formación en artes visuales.
El artículo explica que Howe no solo reexamina la historia literaria, sino que también cuestiona la forma en que el lenguaje y la cultura se utilizan para controlar y reprimir. Su obra busca recuperar voces silenciadas y explorar la relación entre la escritura, la memoria y la identidad. La autora, quien inicialmente se sintió intimidada por la obra de Howe, finalmente la considera una guía hacia la comprensión de la poesía y de la propia identidad estadounidense, una 'América' reconstruida desde una perspectiva externa. Howe invita a la reflexión sobre cómo el lenguaje y la historia se entrelazan, y cómo el acto de leer puede ser una forma de amor y conexión con el pasado.
