Superyates bajo el microscopio: cómo la tecnología marítima permite localizar a los grandes富翁 desde el móvil

Fuentes: Los multimillonarios intentaron ocultar sus jets privados. Ahora tienen otro problema: cualquiera puede seguir sus superyates

El AIS (Automatic Identification System), un sistema ideado por la OMI para evitar colisiones en el mar y facilitar rescates, se ha convertido en una herramienta de rastreo masivo de superyates. Todos los barcos de cierto tamaño están obligados a llevar este transpondedor, que emite en abierto identidad, posición, velocidad y rumbo. Plataformas como MarineTraffic, VesselFinder o SuperYachtFan reciben esas señales vía redes terrestres y satelitales y muestran la ubicación de las embarcaciones casi en tiempo real, junto con datos sobre sus propietarios y estructuras societarias.

Esta accesibilidad ha dado lugar al fenómeno del yachtspotting, heredero del planespotting aéreo: miles de aficionados consultan rutas, fondeaderos y movimientos de los superyates más exclusivos. SuperYachtFan, por ejemplo, reúne información de más de 1.600 propietarios. La consecuencia es que ya no solo se sigue al barco, sino a sus ocupantes, lo que reabre el debate sobre privacidad que meses atrás protagonizó el caso de los jets privados de Elon Musk y otros multimillonarios.

La propia OMI advirtió en diciembre de 2004 de que la publicación de datos AIS en internet podía comprometer la seguridad de los buques. Aun así, dos décadas después la información sigue accesible. Algunos propietarios, como Mark Zuckerberg con su yate Launchpad, han apagado la baliza para ocultarse, pero la normativa internacional exige mantener el AIS encendido. En España, el Ministerio de Transportes ha llegado a imponer sanciones de más de 20.000 euros por apagar el transpondedor, cuya aplicación depende de las autoridades nacionales y del estado de bandera.