A volumen empresarial, Adyen resulta el más barato de los tres —interchange-plus desde aproximadamente el 0,6% + 0,11 € frente al 2,9% + 0,30 $ por defecto de Stripe y al 2,59% + 0,49 $ de Braintree. Pero el precio de tarifa casi nunca es lo que paga una gran empresa: la diferencia real la marcan el modelo de precios, el stack tecnológico y el caso de uso.
La decisión clave en 2026 sigue siendo tarifa plana frente a interchange-plus. Con tarifa plana se paga una cantidad fija por operación (2,9% + 0,30 $ en Stripe, 2,59% + 0,49 $ en Braintree), fácil de prever pero cara cuando se procesa mucho volumen con tarjetas de débito baratas. Con interchange-plus se abona el coste real de la red (entre el 1,15% y el 2,5%) más un margen fijo y transparente del procesador —en Adyen, cerca del 0,6% + 0,11 €—. Para un comercio con 500 M $ al año y ticket medio de 120 $, el modelo de Stripe ronda los 15,75 M $ en comisiones, mientras que el de Adyen oscila entre 12,5 y 13 M $; los casi 3 M $ anuales de diferencia explican por qué los grandes retailers omnicanal eligen Adyen.
Donde gana Stripe es en el segmento de software, marketplaces y plataformas que quieren monetizar los pagos. Stripe Connect permite onboard de sub-comerciantes y cobro de una comisión, y nadie iguala su superficie de API, su documentación ni sus piezas de fintech embebido (Issuing, Treasury, Capital, Billing). El peaje es un coste unitario mayor, que solo se negocia a partir de volúmenes elevados.
Adyen domina el entorno omnicanal global del gran retailer unificado en tienda, online y app con una sola plataforma y liquidación: entre sus clientes están Uber, Spotify, McDonald's y Microsoft. Braintree, ya integrada en PayPal, gana cuando PayPal y Venmo son críticos en el checkout; en procesamiento puro de tarjeta no supera a Adyen en coste ni a Stripe en desarrollo.
