Valve ha confirmado el fin progresivo de las tarjetas de regalo físicas de Steam, una decisión motivada por el aumento de las estafas vinculadas a este formato y no por una estrategia de digitalización. La compañía no repondrá existencias cuando se agoten en las tiendas y prevé que el stock desaparezca por completo hacia finales de 2026; a partir de entonces solo quedarán las tarjetas digitales. Las tarjetas ya adquiridas seguirán siendo válidas mientras cumplan la legislación local.
Durante más de diez años, Valve intentó contener el problema con avisos antifraude, restricciones de canje por moneda local, retirada selectiva de tarjetas y colaboración con minoristas y fuerzas de seguridad. Sin embargo, los timos evolucionaron: los delincuentes exigen a las víctimas comprar tarjetas, raspar el código y enviarlo por teléfono, mensajería o correo, tras hacerse pasar por Hacienda, empresas de mensajería o policías. Esos códigos se revenden en mercados paralelos con descuentos y funcionan como dinero digital casi imposible de rastrear.
El fenómeno afecta también a tarjetas de Apple, Google Play, Amazon, PlayStation y Xbox, pero Valve ha optado por eliminar el formato físico. Las tarjetas de Steam se vendieron en tiendas desde 2012, mientras que la versión digital existe desde 2017 y continuará operativa, junto con la compra como invitado.
