Valve ha enviado a LTT Labs la Steam Machine, su nueva consola de salón con SteamOS basada en Linux, un dispositivo compacto apodado GabeCube cuya placa frontal magnética se puede intercambiar. El artículo de LTT Labs analiza el hardware y el rendimiento real del equipo, que se queda corto para un lanzamiento a mediados de 2026.
En el interior, la Steam Machine monta un procesador semipersonalizado Zen 4 de seis núcleos y doce hilos con un TDP de 30 W, comparable sobre el papel al Ryzen 5 7500F. El apartado gráfico es el más decepcionante: una GPU RDNA3 con 28 unidades de cómputo, 8 GB de VRAM y 110 W de TDP, frente a la RX 7600 (32 CU y hasta 165 W). El equipo está pensado para resoluciones de 1080p a 4K, pero la GPU de generación anterior limita sus posibilidades.
En las pruebas con Proton Experimental y Mesa 26.1.2, Cyberpunk 2077 y Shadow of the Tomb Raider alcanzan 60 FPS a 1080p con ajustes altos. Anno 117: Pax Romana logra 60 FPS en medio, DOOM: The Dark Ages exige el preset bajo y Forza Horizon 6 aguanta en alto. A 4K, solo Shadow of the Tomb Raider llega a 60 FPS sin reescalado; para el resto hay que bajar ajustes al mínimo y usar FSR en modo Ultra Performance, lo que desmonta la promesa de Valve de 4K a 60 FPS.
La comparativa rápida con PS5 y PS5 Pro en God of War Ragnarök muestra que la Steam Machine compite solo cuando se aplican compromisos de configuración y reescalado agresivo.
